Qué comer en Marrakech: platos típicos y dónde probarlos

Publicado: 6 min de lecturaMarrakech

Contenido
  1. Los platos que definen la mesa marrakchí
  2. Jemaa el-Fna de noche: cómo cenar en los puestos
  3. Restaurantes para comer sentado
  4. Té de menta, cafés y dulces
  5. Dónde comprar especias, aceitunas y fruta seca
  6. Consejos prácticos para comer bien y sin sustos
  7. Un día de comida en Marrakech
  8. Crea tu propio plan gastronómico

Si te preguntas qué comer en Marrakech, la respuesta corta es tajín, cuscús, cordero cocinado durante horas y una cena en los puestos de la plaza Jemaa el-Fna. La cocina de la ciudad se basa en especias, paciencia y platos para compartir, y lo mejor es combinar algún bocado callejero con una o dos comidas sentadas en un jardín de riad o en una azotea.

Los platos que definen la mesa marrakchí

La gastronomía marroquí es amplia, pero unos pocos platos aparecen en casi todas las cartas. Conocerlos facilita mucho el pedido, sobre todo en la medina, donde las cartas son cortas y los camareros van deprisa.

El tajín es a la vez la olla y el plato: un guiso de carne o verduras cocinado lentamente en una cazuela cónica de barro, con cebolla, limón en conserva, aceitunas o fruta seca según la receta. Llega burbujeando a la mesa y se come con pan en lugar de cubiertos: arranca un trozo y úsalo como cuchara.

El cuscús es sémola al vapor con verduras y carne. Tradicionalmente es el plato del viernes, así que en los locales familiares la mejor versión suele aparecer ese día. Otros días también merece la pena, aunque sin tanto ritual.

La tangía es la especialidad local que más sorprende. Es ternera cocida durante horas en una vasija de barro enterrada en las brasas, un método que nació como comida de solteros y hoy identifica a la ciudad. La carne se deshace y la salsa lleva comino y limón en conserva. Pídela cuando tengas hambre y tiempo, porque no es una comida rápida.

Y está el mechui, cordero asado muy despacio bajo tierra hasta que la carne se separa del hueso con los dedos. Se sirve al peso, con sal y comino molido aparte, y es una de las comidas más sencillas y satisfactorias de Marruecos.

Jemaa el-Fna de noche: cómo cenar en los puestos

Por la tarde la plaza parece un escenario de artistas callejeros. Al caer el sol aparecen los puestos de comida de Jemaa el-Fna, con decenas de mostradores numerados que sirven parrilladas, sopas, ensaladas, pescado frito y, para los atrevidos, cabeza de cordero. El humo, las lámparas y el ruido forman parte de la cena, y es uno de los pocos sitios donde un viajero primerizo ve toda la comida callejera marroquí en un solo paseo.

Algunos hábitos ayudan. Recorre toda la plaza antes de sentarte. Elige un puesto lleno de familias locales, porque la rotación garantiza producto fresco. Confirma los precios antes de sentarte y comprueba que la carta coincide con lo que te dicen. Si alguien te empuja hacia un banco, puedes decir que no con educación y pasar al siguiente puesto.

Prueba la sopa de caracoles, que se sirve en pequeños cuencos de caldo especiado y que los locales toman como tentempié ligero. Si es demasiado, las salchichas a la parrilla, las brochetas de cordero y un plato de ensaladas con pan resuelven la cena. Las mesas suelen ser compartidas, así que prepárate para charlar o, al menos, para asentir con una sonrisa.

Restaurantes para comer sentado

Fuera de la plaza hay varios restaurantes que se han convertido en referencia. Al Fassia, en el barrio de Guéliz, está dirigido por mujeres y es conocido por sus tajines y platos de cordero; encaja con quien quiere cocina casera en un entorno más relajado que la ciudad vieja. Conviene reservar las noches de más afluencia.

Nomad, un restaurante en azotea, sirve cocina marroquí moderna con vistas a los tejados de la medina; es buena opción si prefieres algo más ligero y actual que un tajín clásico. Le Jardin ofrece el ambiente contrario: un restaurante tranquilo en un jardín de riad con sombra, con platos marroquíes y mediterráneos, donde el ruido del zoco se apaga. Es un buen lugar para recuperarse en mitad de un día caluroso.

Para los amantes del cordero, Mechoui Alley es una hilera de pequeños locales que venden mechui, con la carne cortada al momento y mesas sencillas. Es más una parada de mediodía que una cena pausada, y conviene ir con hambre y sin miedo a comer con las manos.

Té de menta, cafés y dulces

El té de menta es la bebida de la hospitalidad. Se sirve desde cierta altura en vasos pequeños y suele llevar mucho azúcar. Rechazarlo en una tienda puede resultar incómodo, así que acepta el vaso y tómate tu tiempo. Para sentarte, el Café des Épices, en la plaza de las Especias, es famoso por su té de menta y sus platos ligeros, y su terraza superior es un buen asiento para mirar la vida del zoco.

Si te gustan los dulces, la Pâtisserie des Princes es una pastelería veterana que vende bollería, galletas y dulces marroquíes. Compra una cajita de piezas de almendra y miel para la tarde o para regalar. Los dulces suelen estar mejor por la mañana, cuando las bandejas están recién llenas.

Dónde comprar especias, aceitunas y fruta seca

Hacer la compra también forma parte de la experiencia. El mercado de especias del Mellah es menos turístico y allí los vecinos compran especias, aceitunas y fruta seca, de modo que es un lugar tranquilo para comparar calidades y preguntar para qué sirve cada mezcla. Busca ras el hanout, comino, azafrán y limones en conserva, y compra pequeñas cantidades, porque las especias pierden fuerza con el tiempo.

En los zocos los precios se negocian, y una charla amable suele funcionar mejor que regatear con dureza. Huele antes de comprar, pide una muestra si el vendedor la ofrece y guarda las compras bien cerradas para el vuelo. Si vas a llevar alimentos a casa, consulta las normas de tu país sobre especias, fruta seca y aceitunas.

Consejos prácticos para comer bien y sin sustos

  • Elige sitios concurridos: la rotación es la mejor señal de frescura, tanto en un puesto como en un restaurante.
  • Pregunta el precio antes de pedir en los puestos y en los locales pequeños, y lleva billetes pequeños.
  • Bebe agua embotellada o precintada, y cuidado con el hielo y las ensaladas crudas si tienes el estómago delicado.
  • Si compartes plato, come con la mano derecha y usa el pan como cubierto.
  • Los horarios cambian según la temporada y el Ramadán: consulta la web del local o pregunta en tu riad.
  • Avisa pronto de alergias y dietas; los tajines vegetarianos son fáciles de encontrar, pero los caldos y salsas pueden llevar carne.

Un día de comida en Marrakech

Empieza con té de menta y dulces por la mañana, pasea por los zocos y haz la pausa del mediodía en Mechoui Alley. Dedica la tarde a un jardín con sombra o a un café con terraza. Vuelve a la plaza al anochecer para los puestos y cierra con otro vaso de té. Si quieres seguir con otra capital de la región, mira nuestras guías sobre los museos de El Cairo y qué hacer en Dubái.

También puedes revisar la lista de sitios para comer en Marrakech, la guía de Marrakech y la página de Marruecos antes de decidir cuántos días dedicar.

Crea tu propio plan gastronómico

En Marrakech se come más despacio que en muchas ciudades, así que no planees más de una comida fuerte al día, con tentempiés. Deja los puestos para la noche de llegada o la última, y reserva las cenas de riad para una velada tranquila. Si quieres un programa día a día que mantenga cerca las visitas y las comidas, créalo en el planificador de Marrakech.

← Volver al blog