Qué comer en Tokio: sushi, ramen y comida callejera

Publicado: 8 min de lecturaTokio

Contenido
  1. Cómo se come en Tokio
  2. Sushi para desayunar: Tsukiji y Toyosu
  3. Ramen: Ichiran en Shibuya
  4. Noches de callejón: yakitori en Omoide Yokocho
  5. Cocínalo tú: monjayaki en Tsukishima
  6. Tentempiés callejeros y café
  7. Los platos que buscar
  8. Un plan sencillo para dos días
  9. Consejos prácticos antes de ir

Si solo tienes unas pocas comidas en Tokio, resérvalas para un sushi en la barra de un mercado, un cuenco de ramen tonkotsu, una noche de yakitori entre el humo de un callejón de Shinjuku y un plato que cocines tú mismo en la mesa. La ciudad puede presumir de más estrellas Michelin que ninguna otra, pero lo que se recuerda suele ser barato, rápido y diminuto: un puesto, una cabina, una barra de ocho taburetes.

Cómo se come en Tokio

La primera sorpresa es lo especializados que son los restaurantes. Quien hace tempura hace tempura, quien sirve anguila sirve anguila, y la tienda de ramen no se complica con nada más. Es una buena noticia: no hay cartas interminables y puedes montar el día como una cadena de paradas pequeñas en lugar de tres comidas grandes.

Muchos locales pequeños tienen una máquina de tickets en la puerta. Eliges el plato, pagas y entregas el ticket al personal. Las fotos en los botones ayudan aunque no leas japonés. Las barras son minúsculas, así que ir solo o en pareja resulta más fácil que en un grupo de cinco. Los días y horarios de apertura cambian y algunos sitios cierran un día fijo de la semana, así que compruébalo antes de organizar una jornada alrededor de un solo restaurante.

Piensa, por último, por barrios. Tokio es enorme y la forma de comer bien es asignar un tema gastronómico a cada distrito que ya vas a visitar. Las secciones siguientes siguen esa lógica, de los mercados de pescado del este a los callejones del oeste. Si comparas capitales asiáticas, nuestro itinerario de tres días en Seúl muestra otra manera, también muy de mercado, de comer.

Sushi para desayunar: Tsukiji y Toyosu

El mercado exterior de Tsukiji

La parte mayorista del antiguo mercado de pescado se mudó hace años, pero el Tsukiji Outer Market se quedó y sigue siendo una cuadrícula apretada de puestos de marisco, cuchillerías, vendedores de tamagoyaki y barras de sushi diminutas. Ve temprano. La mayoría de los puestos cierra a primera hora de la tarde y el mejor ambiente es antes de que lleguen los grupos organizados. Come de pie, picotea y guarda hueco: una tortilla dulce en palito, vieiras a la plancha y unas piezas de nigiri hacen un desayuno de verdad.

Toyosu Market

El mercado mayorista funciona hoy en Toyosu Market. Desde la plataforma de observación puedes ver cómo preparan el atún y, los días abiertos al público, algo de la subasta. Los restaurantes de sushi del complejo son famosos por servir pescado de hace pocas horas. El mercado cierra algunos miércoles y domingos, así que consulta el calendario antes de cruzar la bahía.

Lo sensato es elegir uno de los dos y no ambos en la misma mañana. Toyosu es más ordenado y cubierto, bueno para la lluvia. Tsukiji es más caótico y más divertido para pasear. Para ver más sitios en el mapa, abre la guía gastronómica de Tokio.

Ramen: Ichiran en Shibuya

El ramen de Tokio tiene muchos estilos, pero si quieres una referencia, empieza por el tonkotsu, el denso caldo de huesos de cerdo que se pega a los labios. Ichiran Shibuya es una cadena, aunque sirve de primera lección. Compras un ticket en la máquina, rellenas un papel con tus preferencias de intensidad, picante y dureza de los fideos y te sientas en una cabina individual con una cortinilla delante. Nadie te habla; simplemente comes.

Ese formato le va de maravilla al jet lag, a quien viaja solo y a quien le da corte pedir. Más adelante sal de las cadenas. Busca los locales pequeños con cola de oficinistas a mediodía y prueba también los caldos shoyu o shio, más ligeros y limpios que el tonkotsu.

Sorber es normal e incluso educado. Toma parte del caldo, aunque nadie se ofenderá si lo dejas. Si el local es pequeño, termina tu cuenco y márchate sin demorarte, porque puede haber gente esperando fuera.

Noches de callejón: yakitori en Omoide Yokocho

Junto a la estación de Shinjuku, Omoide Yokocho es un callejón estrecho y lleno de humo con locales minúsculos que asan brochetas al carbón. Aquí se prueba el yakitori: muslo de pollo, piel, albóndigas, verduras y, si te atreves, partes que en casa no pedirías. Hay pocos asientos, los locales son diminutos y se espera que pidas al menos una bebida, así que ven con hambre y sin prisa.

Pide unas pocas brochetas cada vez en lugar de toda la lista de golpe, así llegan calientes. Si no hay menú en inglés, señala lo que come tu vecino. El ambiente es mejor al anochecer, con los farolillos encendidos y el humo flotando en la luz.

Si te queda noche, la lógica de las barras pequeñas continúa por toda la ciudad. Si tu viaje sigue hacia el norte de Asia, lee nuestra guía de lo mejor que hacer en Pekín y compara cómo cambia la cultura gastronómica nocturna.

Cocínalo tú: monjayaki en Tsukishima

Tsukishima Monja Street es una larga fila de restaurantes que hacen lo mismo: te traen un cuenco de masa líquida con ingredientes picados y tú lo cocinas en la plancha de tu mesa. El monjayaki es más blando y pegajoso que su primo el okonomiyaki. No es elegante, y ahí está la gracia. Pide al personal que te enseñe a hacer el primero; están acostumbrados y lo hacen encantados.

La técnica consiste en formar un anillo con los ingredientes sólidos, verter el líquido en el centro, mezclar y rascar con una espátula metálica pequeña, comiendo directamente de la plancha. Es un plato social, así que funciona mejor con dos a cuatro personas.

Tentempiés callejeros y café

Ameyoko, en Ueno

Ameya-Yokocho, abreviado Ameyoko, es un animado mercado bajo y junto a las vías del tren en Ueno. Los puestos venden marisco, productos secos y aperitivos, y lo mejor es avanzar despacio con algo en palito en la mano. Prueba los kebabs y los palitos de fruta mientras paseas.

Los crepes de Takeshita

En Harajuku, la colorida Takeshita Street es donde los crepes rellenos al estilo japonés se hicieron comida callejera: cucuruchos de papel con fruta, nata y pastel. Los fines de semana hay mucha gente, así que elige un día laborable por la mañana.

Takoyaki, taiyaki y yakitori al paso

Tres platos callejeros aparecen por toda la ciudad. El takoyaki son bolitas calientes de masa con un trozo de pulpo dentro, el taiyaki es un gofre con forma de pez relleno de judía roja o crema, y el yakitori se compra en parrillas pequeñas de festivales y callejuelas junto a las estaciones. Espera un momento antes de morder el takoyaki; el centro se mantiene caliente más tiempo del que crees.

Un kissaten en Ginza

Para una pausa, prueba el Café de l'Ambre de Ginza, un kissaten (la cafetería japonesa de estilo antiguo) que sirve desde 1948 café de granos añejados. El local es pequeño, así que ve solo y pide el café de goteo lento. Es un contrapunto tranquilo al ruido de mercados y callejones.

Los platos que buscar

  • Sushi: lonchas de pescado crudo sobre arroz avinagrado; en la barra se pide pieza a pieza.
  • Omakase: menú a elección del chef, en la barra; una forma de dejar que decida el cocinero.
  • Tempura: marisco y verduras fritos en una masa ligera, mejor en el momento en que llega a la mesa.
  • Edomae unagi: anguila a la parrilla glaseada con salsa de soja dulce, tradicionalmente sobre arroz.
  • Wagyu yakiniku: carne veteada que asas tú en la mesa.
  • Ramen tonkotsu: fideos en caldo denso de hueso de cerdo, la referencia para quien llega por primera vez.

Son los mismos platos que recoge la guía local; puedes verlos en el mapa y añadirlos a un día. Para ver cómo otra capital integra la comida en una lista más amplia de planes, mira lo que hacer en Ámsterdam.

Un plan sencillo para dos días

El primer día, desayuna en el mercado exterior de Tsukiji, baja a Ginza por un café en el Café de l'Ambre, dedica la tarde a ver el centro y termina en Omoide Yokocho con yakitori. El segundo, empieza en Ameyoko, en Ueno, come en Ichiran Shibuya, pasa por Harajuku a por un crepe si hace buen tiempo y cierra con monjayaki en Tsukishima.

Esa secuencia cubre pescado, fideos, carne a la brasa, un dulce y un plato de cocinar tú mismo, con muy pocos retrocesos en tren. Deja una comida sin planear para seguir la cola que mejor pinte.

Consejos prácticos antes de ir

  • Lleva algo de efectivo. Muchas barras y puestos pequeños lo prefieren, aunque cada vez aceptan más tarjetas.
  • Ve temprano a los mercados y en horas valle a las barras pequeñas.
  • No comas caminando por zonas residenciales tranquilas ni por templos; los puestos suelen tener un rincón al lado para comer.
  • Un breve agradecimiento al salir basta. No se espera propina.
  • Averigua antes las alergias y dietas; los caldos y salsas suelen llevar pescado o cerdo incluso en platos de aspecto vegetal.

Convierte esta lista en una ruta día a día con el planificador de Tokio y ten a mano la página de Japón si viajas más allá de la capital. Precios y horarios varían según la temporada y el local, así que toma cada sitio como punto de partida y confírmalo el mismo día.

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