Excursiones desde Tokio: senderismo en Takao y Mitake

Publicado: 5 min de lecturaTokio

Contenido
  1. Qué montaña te conviene
  2. Monte Takao: la opción fácil
  3. Monte Mitake: santuario y desfiladero
  4. Monte Oyama: para quien quiere sudar
  5. Plan B: paseos verdes dentro de la ciudad
  6. Cómo organizarlo bien

Si quieres hacer senderismo cerca de Tokio sin coche, la respuesta corta es el monte Takao para una primera vez, Mitake si buscas bosque y tranquilidad, y Oyama si te apetece una subida de verdad. Las tres montañas se alcanzan en tren y autobús en una hora o una hora y media, así que caben en una jornada sin dormir fuera de la ciudad.

Qué montaña te conviene

Antes de mirar horarios, decide cuánta energía tienes. Las rutas de Tokio forman una escalera. Abajo están los parques urbanos, llanos y perfectos para la mañana del jet lag. En el medio, el monte Takao, con teleférico, tramos asfaltados y mucha gente. Arriba, Mitake y Oyama, donde el sendero se empina, la multitud se reduce y el calzado importa de verdad.

El otro criterio es la estación. Octubre y noviembre son los meses recomendados para las tres cumbres por el color del follaje, mientras que los parques de la ciudad brillan a finales de marzo y principios de abril con el cerezo en flor. En verano el calor húmedo hace dura cualquier subida y en invierno puede haber hielo en las zonas de sombra, por eso conviene consultar la previsión el día anterior.

Monte Takao: la opción fácil

El monte Takao es la excursión más popular y está recomendado por la guía Michelin. Tiene templos a lo largo del camino y, con el cielo despejado, vistas hacia el Fuji. Se sale de la estación de Takaosanguchi, conectada directamente con Shinjuku, de modo que no hay transbordos complicados.

La ruta estándar mide unos 3,8 kilómetros, requiere alrededor de hora y media a pie y suma unos 400 metros de desnivel. Con las paradas en los templos y la comida en la cima, la mayoría de la gente calcula entre tres y cuatro horas. Un buen truco es subir en teleférico o telecabina y bajar caminando: se cuida la rodilla y se disfruta más del bosque.

  • Evita los fines de semana de otoño si puedes; los senderos se llenan.
  • Lleva agua y una capa ligera, porque arriba hace más fresco que en la estación.
  • Los horarios del teleférico cambian según la temporada; confírmalos en la web oficial.

Monte Mitake: santuario y desfiladero

Para escapar de las multitudes, el monte Mitake es la siguiente parada lógica. Es una montaña sagrada con un santuario cerca de la cima, bosque de cedros y un desfiladero rocoso llamado Rock Garden. Desde el centro se tarda más o menos hora y media: tren hasta la estación de Mitake, autobús y un breve teleférico que ahorra el primer tramo empinado.

El circuito que incluye el santuario y el Rock Garden ronda los nueve kilómetros, unas cuatro horas caminando y unos 450 metros de subida. Es de dificultad media y apto para quien aguante medio día de marcha. El desfiladero, con rocas cubiertas de musgo, pequeñas cascadas y el ruido del agua, es lo mejor del día. Las piedras mojadas resbalan, así que mejor unas botas o zapatillas con buen agarre.

Monte Oyama: para quien quiere sudar

El monte Oyama, en la prefectura de Kanagawa, lo suben peregrinos desde la época Edo. Más allá de la historia, lo que atrae son las vistas de la ciudad y, con suerte, del mar. Es la más exigente: unos 800 metros de desnivel en unos ocho kilómetros y cerca de cuatro horas y media de marcha.

El acceso empieza en la estación inferior del teleférico de Ōyama, a una hora y media de Tokio. Trátalo como una excursión de día completo: sal temprano, lleva más agua de la que crees necesitar y calcula la bajada antes de que se acabe la luz. Los senderos resbalan con la lluvia, de modo que no es buena idea subir justo después de un chaparrón.

Plan B: paseos verdes dentro de la ciudad

El parque de Yoyogi, junto al santuario Meiji, tiene amplios céspedes y caminos arbolados; los domingos hay música callejera y actuaciones. Shinjuku Gyoen reúne jardines japonés, francés e inglés y es un clásico para el cerezo en flor. No se permite alcohol, así que lleva comida para un picnic.

En otoño, el jardín Rikugien ofrece un circuito corto alrededor de un estanque en un jardín de paseo de la época Edo, y algunas noches iluminan las hojas rojas. En la bahía, el parque marítimo de Odaiba tiene un paseo con vistas al Rainbow Bridge y al perfil urbano, ideal al atardecer. En el este, el parque Kasai Rinkai ofrece una noria gigante, senderos junto a la costa y una zona de observación de aves; lleva prismáticos.

Cómo organizarlo bien

Usa una tarjeta de transporte para no pelearte con billetes en cada trasbordo y descarga el mapa antes de salir, porque la cobertura en el bosque puede fallar. Revisa la hora del último tren de vuelta desde la estación de montaña: suele ser más temprano de lo que se espera, y es el error más común de quien camina por primera vez en esta zona.

Si todavía estás montando el resto del viaje, la guía de qué comer en Tokio te ayudará a elegir la cena de después de la bajada. Para ver cómo se combina una gran capital con montañas a la puerta, mira también el itinerario de tres días en Seúl.

Con las piernas cansadas, un cuenco de ramen o un plato de tempura saben mejor que casi cualquier otra comida; reserva esa cena para el día de la montaña. Ropa por capas, una mochila ligera y un plan alternativo con parque si el tiempo se estropea completan la preparación.

Al armar tu viaje, pon la montaña en el día con mejor previsión. Puedes partir del plan para Tokio y ajustar los días, y completar el resto con la guía de Tokio.

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